Prensa

6 de enero, 2022

Consecuencias de la sequía – Nuevos y más Contaminantes en el Agua

Cada día escuchamos acerca de la sequía y sus consecuencias en el mundo y en nuestro país. Ya son 13 años de sequía en Chile, y un 76% de su superficie está afectada, en donde sus suelos están sufriendo una desertificación acelerada. Me atrevo a decir que ya nadie es ajeno a la sequía y no me sorprendería que en los próximos meses veamos restricciones en el suministro de agua de algunas ciudades de nuestro país.

Pero la sequía, con sus consecuencias más visibles, como la dificultad de acceso al agua, trae otras consecuencias menos evidentes a primera vista y que se van develando con el pasar del tiempo. Nosotros, que tenemos la oportunidad de trabajar con clientes de todo el territorio y en todas las industrias de Chile, hemos sido testigos de uno de los fenómenos que más consecuencias está trayendo a la industria, como es el deterioro en la calidad del agua, la que se ve como un aumento acelerado en la concentración de elementos inorgánicos o minerales, en el agua de pozos y fuentes superficiales.

Cuando revisamos nuestros proyectos en los últimos 5 años, vemos una clara tendencia al aumento en los requerimientos de sistemas de tratamiento cada vez más complejos y que demandan mayor tecnología. Antiguamente, en el sur de Chile, los tratamientos tenían relación con la remoción de turbidez, fierro y manganeso. Hoy en cambio, se suman problemas de altos niveles de cloruros, nitratos y arsénico, y con esto la necesidad de su remoción. En el centro de Chile, hace años que ya están presentes en altas concentraciones el calcio, magnesio, sulfato y también arsénico y, hemos visto, estos últimos meses, que surge la necesidad de además remover hierro, manganeso, cloruros y nitratos, producto de la infiltración de aguas salinas en napas de agua dulce, a distancias de la costa que en Chile no se habían visto. En el Norte, el aumento de concentración en los pozos y diferentes fuentes de agua de estos minerales está aumentando a una tasa muy superior a la prevista, con una velocidad que no habíamos visto nunca.

Estamos ante una situación que no nos había tocado vivir, este año lo estamos terminando con más de 80 proyectos de tratamiento de agua entregados y, en muchos de ellos, surge como común denominador el empeoramiento de la calidad del agua disponible, no son nuevas fuentes de agua con mala calidad que se requiera tratar, son las mismas fuentes de agua, usadas desde siempre, que en unos pocos meses, y quizás en el mejor caso, en unos pocos años, se han concentrado hasta un nivel que su uso como había sido hasta ahora, ya no es posible, lo que está poniendo en jaque la continuidad de operación de sus usuarios. Este escenario requiere de nuevos tratamientos, más complejos y con mayor tecnología, que además deben ser muy eficientes en la recuperación de agua, porque sumado a esta situación, muchas de estas fuentes de agua, ya no entregan los caudales que solían.

Sin duda, los próximos años serán un gran desafío para quienes requieren del agua en sus procesos productivos, por lo que este tema se debería instalar como una prioridad estratégica para los que dirigen el futuro de las compañías, las cuales, en muchos casos no están preparadas para enfrentar un futuro de escases y de empeoramiento de la calidad de agua,

Para nosotros, los proveedores de soluciones,  es necesario trabajar junto a nuestros clientes en encontrar la mejor solución técnica y económica, que sea eficiente en el uso del agua y con cortos tiempos de implementación, para reducir el impacto en sus operaciones en el corto plazo. Al mismo tiempo, debemos apoyarlos en diseñar e implementar sus sistemas de tratamiento y de acceso a nuevas fuentes de agua (como el reúso o la desalación) de manera de enfrentar el futuro con un modelo sustentable, que haga viable su actividad en el largo plazo.

Tomas Carvacho Wilckens

Gerente de Negocios

VIGAflow S.A.

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