Prensa

Fuente: Emol

13 de marzo, 2020

El agua más costosa es el agua que no se tiene

El 22 de este mes es el Día Mundial del Agua y lo recibimos enfrentando la peor crisis hídrica de la historia de Chile tras 10 años de sequía.

No obstante, la masificación de la desalación de agua de mar podría darnos los motivos para celebrar esta fecha.

La escasez será un problema permanente y los pronósticos de organizaciones como el Banco Mundial y la ONU dicen que se agravará por factores como el cambio climático y el crecimiento poblacional y económico.

Por lo cual, es responsabilidad de todos ayudar a implementar soluciones viables para enfrentar esta realidad en el corto y largo plazo.

Tenemos que ser capaces de administrar mejor el recurso cuando esté disponible y, al mismo tiempo, buscar nuevas fuentes. El reúso y la desalinización son las fuentes de agua alternativas más sustentable que existen hasta ahora. La desalación puede implementarse a diferentes escalas, desde pequeños equipos para menos de 100 habitantes
hasta grandes plantas para abastecer a ciudades completas.

Chile tiene experiencia. En el país se producen más de 5 mil litros de agua cada segundo usando al mar como fuente y se espera que esta cifra se triplique al cabo de pocos años. Pero si realmente queremos garantizar el suministro, el crecimiento de la capacidad instalada debe ser exponencial.

Los costos ya no son una barrera para que las zonas costeras de alto estrés hídrico adopten las tecnologías que les
permitan potabilizar el agua a partir del océano.

Las brechas entre el suministro de agua potable de fuentes convencionales y la proveniente de la desalinización de
agua de mar se han estrechado considerablemente debido a la evolución tecnológica. Si bien el costo de desalar agua de mar es más alto que el de tratar las superficiales o subterráneas, al final, el agua más costosa es la que no se tiene. Por otro lado, muchos países no tienen la opción de acceder a fuentes superficiales.

La optimización de la desalación ha dado un salto notorio en últimos 40 años con el desarrollo de la tecnología de osmosis inversa. Se ha pasado de una media de 10 dólares por m3 de agua a alrededor de 0,5 USD/m3.

En Chile la desalación ha demostrado su valor para el progreso seguro y sustentable. Industrias como la minera no serían posibles sin la simbiosis con esta tecnología que se hace cada vez más competitiva. Por tanto, la solución a la escasez reside principalmente en la voluntad de masificar esta alternativa que tiene la capacidad de adaptarse a ciudades, poblados e industrias.

Sin desalación no hay un feliz Día Mundial del Agua.

“La solución a la escasez reside principalmente en la voluntad de masificar la desalinización que tiene la capacidad de adaptarse a ciudades, poblados e industrias”.

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