Prensa

23 de marzo, 2020

Ivo Radic: «Hoy el aspecto normativo, no solo de Chile sino de casi toda la región, es un lastre para alcanzar la seguridad hídrica»

Como representante en Chile de la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso del Agua (ALADyR), el director ejecutivo de empresas VIGA, Ivo Radic, afirma que si bien las soluciones para afrontar la escasez y la polución de las aguas ya están disponibles en nuestro país y han sido comprobadas, es necesario cambiar tanto las normativas como los paradigmas con que fueron concebidas. A su juicio, el Estado tiene hoy el deber de actuar más allá de lo inmediato, mientras que a nivel legislativo se requiere procurar la sostenibilidad económica de las alternativas tecnológicas imprescindibles para la seguridad hídrica, en un escenario donde la desalación aparece como clave en el mediano y largo plazo. “Debemos buscar las mejores alternativas para asegurar el acceso de agua a todos, tanto personas como industrias productivas, para el mejor desarrollo de la sociedad”, afirma.

 

Ayer, en el marco de la pandemia por corona virus que está asolando al mundo y comienza a hacer sentir sus impactos en Chile, se conmemoró a nivel global del Día Mundial del Agua, un elemento fundamental para enfrentar la crisis sanitaria que atraviesan -o atravesarán indefectiblemente- todos los países. Y las cifras que entregó Naciones Unidas son desalentadoras: hoy cerca de 2.200 millones de personas carecen de agua potable, y 4.200 millones -el 55% de la población mundial- carece de un sistema de saneamiento adecuado.

Esto, además, en un escenario de cambio climático que empieza a generar efectos devastadores en la provisión de agua a causa, en casos como el de Chile, de prolongadas sequías. ¿Qué hacer? Según la ONU, se requiere mejorar el tratamiento de aguas residuales, incrementar el financiamiento para los recursos hídricos, mejorar la eficiencia en su uso y promover la innovación tecnológica.

A nivel regional, una de las organizaciones que está trabajando en esta materia es la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso del Agua (ALADyR), creada hace una década y que ya cuenta con 700 miembros desde México hasta Argentina. Y uno de sus principales aportes a la discusión hídrica ha sido llevar la información de los procesos necesarios para la gestión hídrica sostenible a todos los ámbitos, incluyendo a las altas esferas de los gobiernos.

Así lo afirma Ivo Radic, director ejecutivo de empresas VIGA y representante de ALADyR en Chile, quien afirma que uno de los principales logros alcanzados hasta ahora por la organización es que se ha transformado en un referente confiable, y en proponer la desalación como una alternativa sostenible y escalable para solventar la crisis hídrica en Chile y otros países.

“Trabajamos con especialistas legales como Gloria Álvarez Pinzón, de Colombia, quien compara los marcos normativos de los países de la región y propone actualizaciones congruentes con los avances de las soluciones tecnológicas que promovemos. Estamos en la persistencia de que el marco regulatorio sea más claro e incentive a la inversión en el sector. Hoy el aspecto normativo, no solo de Chile sino de casi toda la región, es un lastre para alcanzar la seguridad hídrica”, afirma.

 

“Las soluciones para afrontar la escasez y la polución de las aguas están disponibles en nuestro país y han sido comprobadas, pero es necesario cambiar tanto las normativas como los paradigmas con que fueron concebidas. No tenemos que salir a buscar soluciones a otros países, acá existen y hay empresas que lo hacen bien. Los procesos de desalación y reúso son competitivos, se han hecho más eficientes y siguen evolucionando, pero nada puede competir contra la gratuidad del agua, y para cambiar esto hace falta la voluntad de todos”

 

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