Prensa

5 de junio, 2020

Reúso de agua para proteger la biodiversidad

Aguas servidas una GRAN oportunidad

Para Chile es de particular importancia el cuidado de los ecosistemas marinos costeros, gran parte de la dieta nacional se satisface con la pesca artesanal, además de obtener productos de exportación y un sinfín de actividades productivas en torno a los insumos que provienen del medio marino.

En este Día del Medio Ambiente, cuyo tema central es la biodiversidad, es crucial abordar el tema de los efluentes domésticos e industriales de cara a la posibilidad de reusarlos para evitar que lleguen al mar sin ser tratados, teniendo en cuenta que éstos pueden afectar la vida marina y la calidad del agua; a lo que debemos sumar que si son tratados de forma eficiente resultan en una fuente de agua de utilidad.

Desde la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua (ALADYR), organismo del que soy representante para Chile, consideramos oportuno y propicio invitar continuamente a las empresas sanitarias a reevaluar las alternativas y tecnologías de tratamiento de agua y efluentes disponibles en aras de reusar, en la medida de lo posible, esa valiosa y escasa agua, a fin de replicar experiencias exitosas  como la de las plantas de tratamiento de efluentes de las grandes ciudades como Santiago de Chile.

Existen ciudades costeras que aún no tienen como prioridad implementar este tipo de tratamientos y procesos y con seguridad el uso de las tecnologías generaría importantes beneficios y facilidades en cuanto al acceso al agua potable.

Esta reevaluación de las alternativas requiere que las plantas de tratamiento de aguas servidas (PTAS), especialmente aquellas de las zonas costeras, proyecten inversiones para integrar tratamientos secundarios que permitan remover más que los sólidos de gran tamaño. Nuestra intención es hacer un llamado para cambiar la perspectiva de las aguas servidas como un problema y asumirlas como una oportunidad, puesto que una vez que son tratadas de forma apropiada, éstas quedan en condición de reúso, pudiendo subsanar otras necesidades. (Para esto, las PTAS convencionales necesitarían una adaptación para hacer que el reciclaje del líquido sea apto para otras actividades, además de riego agrícola).

Con el reúso no sólo protegeríamos la biodiversidad, sino que reduciríamos la extracción de agua de las fuentes convencionales (ríos, pozos y lagos).

Estamos convencidos de que el incremento en la demanda del recurso hídrico debido al cambio climático y el crecimiento poblacional y económico nos llevará a avanzar en los mecanismos de reúso y desalación de manera más abrupta de la planificada hoy. La necesidad será el mayor catalizador.

El reúso de agua y efluentes, incluso en actividades tan cotidianas como el riego y limpieza de espacios domiciliares; también en la industria y sus diferentes sectores, tiene que adaptarse para que el desecho al alcantarillado sea lo mínimo posible y así debería ocurrir en todos los países, en las grandes y pequeñas ciudades. Esto debe ser una prioridad en todo plan de gestión hídrica nacional.

Para citar un ejemplo cercano podemos mencionar a Brasil. Allí los malls reúsan el agua de los servicios higiénicos con MBR (tratamiento que combina lodos activados con filtración por membranas) para alimentar los sistemas de climatización. Cada actor puede contribuir al reúso, no solamente las grandes plantas de tratamiento residual.

Mediante el reúso de los efluentes en diferentes actividades y sectores productivos y de servicio, es posible minimizar de manera considerable los efectos en la biodiversidad de las costas y tendríamos nuevas fuentes de agua para afrontar la sequía prolongada que padece Chile y que atenta contra toda actividad y forma de vida. Desde ALADYR esta es una premisa que debe extenderse en toda Latinoamérica.

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